Acreditaciones en Casa Rosada: qué significa realmente la medida y por qué abre un debate sobre seguridad y libertad de prensa
Redacción loguea2 · Publicada 23/04/2026 16:57 · Actualizada 28/08/2026 06:04

En las últimas horas se generó una fuerte polémica tras la decisión de restringir el acceso de periodistas acreditados a la Casa Rosada, en el marco de una investigación vinculada a la difusión de imágenes tomadas dentro de la sede del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, es importante aclarar un punto central que generó confusión en la opinión pública: la medida no implica que los periodistas pierdan su condición de tales ni que se les prohíba ejercer la profesión, sino que se trata de una suspensión o revisión de las acreditaciones para ingresar a un edificio específico.
Las acreditaciones son permisos administrativos que habilitan a determinados periodistas a trabajar dentro de espacios oficiales. Su otorgamiento, control y eventual restricción dependen del Estado, que puede regular el acceso por razones de organización, seguridad o ante investigaciones en curso.
El eje del conflicto surge a partir de una denuncia impulsada por la Casa Militar, que investiga la posible difusión de material sensible grabado dentro de áreas gubernamentales. En ese contexto, las autoridades sostienen que la medida responde a la necesidad de prevenir situaciones que puedan comprometer la seguridad institucional.
Marco constitucional y legal
En Argentina, la libertad de prensa y de expresión está garantizada por la Constitución Nacional. El artículo 14 reconoce el derecho de “publicar las ideas por la prensa sin censura previa”, mientras que el artículo 32 establece que el Congreso no puede dictar leyes que restrinjan la libertad de imprenta.
A su vez, estos derechos están reforzados por tratados internacionales con jerarquía constitucional, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), cuyo artículo 13 protege la libertad de pensamiento y expresión, incluyendo el derecho a buscar, recibir y difundir información.
No obstante, estos mismos marcos legales contemplan límites cuando se trata de la protección de la seguridad del Estado. En ese sentido, el Código Penal argentino prevé delitos vinculados a la divulgación de secretos políticos o militares, cuando dicha información pueda afectar la defensa o la seguridad nacional.
En el plano internacional, también existen estándares que sancionan la divulgación indebida de información sensible o clasificada, especialmente cuando compromete la seguridad de un Estado, lo que puede dar lugar a investigaciones por conductas vinculadas al espionaje o a la filtración de información estratégica.
Por otro lado, sectores del periodismo y organizaciones advierten que este tipo de medidas pueden impactar en el acceso a la información y en el ejercicio de la labor periodística, lo que abre un debate profundo sobre los límites entre la seguridad institucional y la libertad de prensa.
La discusión no es menor: se ubica en un punto sensible donde conviven derechos constitucionales fundamentales con obligaciones del Estado en materia de resguardo de información estratégica.
Por el momento, la situación continúa en desarrollo y será la Justicia la que determine si existió o no una conducta delictiva en la obtención o difusión del material.
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