ANDIS, Milei y la delgada línea entre denuncia y condena
Redacción Capibarapress · Publicada 12/04/2026 08:49 · Actualizada 28/08/2026 06:04

La política argentina tiene una costumbre peligrosa: transformar una denuncia en una sentencia. Y el caso de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) es un ejemplo perfecto de cómo se mezcla lo judicial, lo mediático y lo político en un cóctel difícil de separar.
Hoy se habla de coimas, de audios, de entramados y de responsabilidades que escalan hasta lo más alto del poder. Pero hay algo que no se puede perder de vista:
- hay una causa
- no una condena
La investigación por presuntos sobornos en la ANDIS existe y está en curso. Surgió a partir de audios atribuidos al exfuncionario Diego Spagnuolo, donde se mencionaban posibles retornos en contrataciones.
También es cierto que el caso tomó dimensión política porque ese funcionario tenía vínculos directos con el entorno del presidente Javier Milei.
Ahora bien.
De ahí a afirmar responsabilidades directas hay un salto que, en términos legales, no se puede dar sin pruebas concluyentes.
Y ese es el punto clave que muchos evitan.
Porque en derecho penal, la responsabilidad es individual.
No se hereda. No se presume. No se construye por cercanía.
Se prueba.
Sin embargo, parte del discurso mediático —especialmente el más ideologizado— ya presenta el caso como si estuviera resuelto. Como si la culpa estuviera determinada. Como si la investigación ya tuviera sentencia.
Y no es así.
Al mismo tiempo, tampoco se puede mirar para otro lado.
Porque la existencia misma de la causa, los audios y los movimientos investigados marcan algo que el gobierno no puede ignorar:
- hay un problema
- y debe ser aclarado
De hecho, el propio oficialismo negó las acusaciones, habló de operaciones políticas y aseguró que se están realizando auditorías internas.
Y ahí aparece la otra cara del problema.
En Argentina, cada escándalo se convierte en trinchera.
- para unos, es prueba de corrupción
- para otros, es una operación
Pero casi nunca es tratado como lo que realmente es:
Una investigación que debe avanzar con pruebas, no con relatos.
Por eso, el verdadero desafío no es mediático.
Es institucional.
- Que la Justicia avance
- Que se investigue a fondo
- Y que se determine si hubo delito o no
Porque si hubo corrupción, debe pagarse.
Y si no la hubo, también debe quedar claro.
Lo que no sirve —y ya pasó demasiadas veces— es condenar antes de tiempo o tapar antes de investigar.
Porque en ese juego, siempre pierde lo mismo:
La verdad.
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