Desinformación extranjera en Argentina: cuando la política ya no es solo interna
Redacción loguea2 · Publicada 03/04/2026 15:18 · Actualizada 28/08/2026 06:04

Una denuncia presentada en la Justicia argentina encendió una alarma que va mucho más allá de la grieta local: la posible existencia de operaciones de desinformación financiadas desde el exterior, con foco en influir en la opinión pública y en el clima político del país. ()
El planteo, impulsado por el abogado Jorge Monastersky, apunta a una red organizada que habría buscado infiltrarse en medios y plataformas digitales para instalar contenidos direccionados, con el objetivo de incidir en el debate público e incluso generar desestabilización política. ()
Pero el dato más fuerte no es la denuncia en sí. Es el contexto.
Investigaciones internacionales ya habían advertido sobre operaciones vinculadas a estructuras rusas —como la denominada “La Compañía”— que habrían financiado la publicación de cientos de artículos en medios digitales argentinos, utilizando identidades falsas y contenido manipulado para desacreditar al gobierno y amplificar conflictos internos. ()
Esto cambia completamente el eje.
Porque ya no se trata solo de política local, de oficialismo vs oposición o de debates internos. Se trata de un escenario donde actores externos podrían estar jugando un rol activo en la construcción del clima social y político argentino.
Y eso es otra escala.
En este tipo de operaciones, el objetivo no siempre es imponer una idea. Muchas veces es algo más sutil y peligroso: generar caos, desconfianza y división. No importa quién gane. Importa que el sistema se debilite.
Ahí aparece la pregunta incómoda:
? ¿Cuánto de lo que vemos es real… y cuánto está amplificado o manipulado?
En un país históricamente polarizado, este tipo de estrategias encuentra terreno fértil. Porque no necesita crear conflictos desde cero. Solo necesita potenciarlos.
Y cuando eso ocurre, el riesgo es doble.
Por un lado, la política empieza a reaccionar sobre percepciones distorsionadas.
Por otro, la sociedad pierde capacidad de distinguir entre información, operación y propaganda.
La Justicia ahora deberá determinar si estas maniobras existieron, quiénes estuvieron detrás y qué alcance real tuvieron. Pero más allá del resultado judicial, el mensaje ya es claro:
? la política argentina ya no se juega solo en Argentina.
Y en ese tablero, el desafío no es solo gobernar.
Es entender quién está moviendo las piezas.
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