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LA PIZZA DEL PODER: MIENTRAS EL CONSUMO CAE, LA POLÍTICA DISCUTE QUIÉN SE COME LA PORCIÓN MÁS GRANDE

El consumo no logra recuperarse, los comerciantes enfrentan una demanda debilitada y las familias revisan cada gasto. Pero en los despachos políticos hay otra preocupación: las elecciones de 2027. Milei negocia con gobernadores, Kicillof reorganiza el peronismo, los intendentes discute

NACIONALArgentina
REDACCIÓN ASOCIADA · CapibarapressPublicada 02/11/2026 21:56
  • El consumo no logra recuperarse, los comerciantes enfrentan una demanda debilitada y las familias revisan cada gasto.
  • Pero en los despachos políticos hay otra preocupación: las elecciones de 2027.
  • Milei negocia con gobernadores, Kicillof reorganiza el peronismo, los intendentes discuten sus reelecciones y los partidos calculan sus alianzas.

El consumo no logra recuperarse, los comerciantes enfrentan una demanda debilitada y las familias revisan cada gasto. Pero en los despachos políticos hay otra preocupación: las elecciones de 2027. Milei negocia con gobernadores, Kicillof reorganiza el peronismo, los intendentes discute

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LA PIZZA DEL PODER: MIENTRAS EL CONSUMO CAE, LA POLÍTICA DISCUTE QUIÉN SE COME LA PORCIÓN MÁS GRANDE

El consumo no logra recuperarse, los comerciantes enfrentan una demanda debilitada y las familias revisan cada gasto. Pero en los despachos políticos hay otra preocupación: las elecciones de 2027. Milei negocia con gobernadores, Kicillof reorganiza el peronismo, los intendentes discuten sus reelecciones y los partidos calculan sus alianzas. La responsabilidad no termina en la Casa Rosada: las provincias también gobiernan, administran recursos y deben rendir cuentas.

LA ECONOMÍA NO ENTRA EN LOS DISCURSOS: ENTRA EN EL BOLSILLO

Hay una realidad que ningún discurso político puede modificar.

Cuando una familia entra al supermercado y descubre que debe dejar productos en la góndola, no le interesa demasiado quién ganó la última discusión televisiva.

Le interesa cuánto dinero le queda.

Y los datos del consumo muestran que el problema existe.

Según Scentia, las ventas de consumo masivo registraron en septiembre una caída del 1,2 % interanual y acumularon una contracción del 2,7 % durante los primeros nueve meses de 2026.

Los supermercados, mayoristas y autoservicios independientes se encuentran entre los canales afectados.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa también informó una retracción acumulada del 2,1 % en las ventas minoristas pyme hasta septiembre.

Aunque hubo diferencias entre sectores y algunos indicadores mejoraron, el consumo sigue mostrando debilidad.

La inflación puede desacelerarse sin que los ingresos familiares recuperen inmediatamente su capacidad de compra.

Una cosa es que los precios aumenten a menor velocidad.

Otra muy distinta es que los salarios alcancen.

Y mientras la política discute quién tiene razón, el comerciante necesita vender y el trabajador necesita llegar a fin de mes.

MILEI TIENE RESPONSABILIDAD, PERO NO ES EL ÚNICO QUE GOBIERNA

Javier Milei conduce la política económica nacional.

Por lo tanto, le corresponde explicar los efectos de sus decisiones sobre los salarios, el empleo, los impuestos nacionales, el crédito y el consumo.

El Gobierno sostiene que el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica son condiciones necesarias para una recuperación sostenible.

Es una posición que merece analizarse por sus resultados.

Pero tampoco corresponde atribuir automáticamente cada dificultad económica a una sola administración.

Argentina arrastra problemas estructurales anteriores a Milei.

Y existe algo que muchas discusiones nacionales dejan de lado.

Las provincias también gobiernan.

Tienen presupuestos, ministerios, estructuras administrativas, sistemas tributarios y responsabilidades concretas sobre servicios públicos.

Los gobernadores no son espectadores de la economía.

Deciden políticas que afectan a trabajadores, comerciantes, empresas y consumidores.

Por eso, cuando una provincia reclama recursos nacionales, también corresponde examinar cómo administra los propios.

¿Qué impuestos cobra?

¿Cuánto cuesta su estructura política?

¿Qué servicios presta?

¿Qué resultados obtiene?

¿Y qué medidas adoptó para aliviar los costos que enfrentan quienes producen y trabajan?

La responsabilidad nacional no elimina la provincial.

Y la responsabilidad provincial tampoco absuelve al Gobierno nacional.

KICILLOF CRITICA EL AJUSTE, PERO TAMBIÉN TIENE QUE EXPLICAR SU GESTIÓN

Axel Kicillof cuestiona las decisiones económicas de Milei y busca construir una alternativa política nacional.

Está en su derecho.

Pero gobierna la provincia más poblada del país.

Y esa responsabilidad no puede quedar fuera de la discusión.

Buenos Aires tiene competencias propias en materia tributaria, infraestructura, educación, salud y administración pública.

La presión de los tributos provinciales y municipales, el estado de las rutas, los servicios y los costos que enfrentan las empresas también forman parte de la realidad económica.

No significa que todas las dificultades bonaerenses sean responsabilidad del gobernador.

Significa que sus decisiones deben examinarse con el mismo rigor que las nacionales.

Criticar el modelo económico de Milei no reemplaza la obligación de explicar los resultados de la gestión bonaerense.

Y defender el programa nacional tampoco alcanza para responder por sus efectos sobre el consumo.

LOS GOBERNADORES: RECLAMAN RECURSOS Y NEGOCIAN VOTOS

El Gobierno nacional necesita acuerdos parlamentarios.

Los gobernadores necesitan recursos y respuestas para sus provincias.

Eso es parte del federalismo.

Pero las negociaciones también incluyen proyectos legislativos y discusiones sobre las reglas electorales.

Hoy siguen abiertas las conversaciones para modificar el sistema de primarias nacionales.

El debate sobre las PASO tiene argumentos legítimos.

Sus críticos señalan los costos y cuestionan la obligatoriedad de financiar internas partidarias.

Sus defensores sostienen que ofrecen mecanismos de competencia y participación que no deberían quedar exclusivamente en manos de las conducciones de los partidos.

La discusión merece ser pública.

Porque modificar una regla electoral no es lo mismo que acordar una obra o un presupuesto.

Una reforma que afecta la competencia política debería poder justificarse incluso si perjudica al partido que la propone.

Y los gobernadores también tienen que explicar por qué acompañan o rechazan cada iniciativa.

LA PIZZA DE 2027 YA ESTÁ SOBRE LA MESA

Imaginemos una mesa enorme.

En el centro hay una pizza que representa el poder político.

Milei quiere conservar su proyecto y construir acuerdos.

Los gobernadores buscan influencia y recursos para sus distritos.

Kicillof intenta ampliar su armado nacional.

Los intendentes bonaerenses discuten la posibilidad de volver a competir por sus cargos.

El peronismo debate liderazgos.

Bullrich y Macri procuran sostener sus respectivos espacios políticos y posiciones propias.

Grabois y la izquierda también participan del debate sobre las alternativas económicas y sociales, aunque con propuestas y organizaciones diferentes.

Cada sector tiene intereses, ideas y responsabilidades que no deben confundirse.

Pero todos deben responder una pregunta.

¿Qué parte de la discusión está dedicada a resolver los problemas actuales y qué parte a organizar el poder de la próxima elección?

Porque una democracia necesita partidos, dirigentes, candidaturas y elecciones.

Pero también necesita resultados entre una elección y la siguiente.

Y cuando la conversación política se concentra excesivamente en las candidaturas, existe el riesgo de que los problemas cotidianos pierdan protagonismo.

LA CUENTA NO LA PAGA UNA ABSTRACCIÓN LLAMADA «EL PUEBLO»

Hay una costumbre política que merece terminar.

Hablar de los ciudadanos como si fueran una figura decorativa.

Cuando cae el consumo, detrás del porcentaje hay decisiones concretas.

Un comerciante que reduce sus compras porque vende menos.

Una familia que cambia de marca o posterga un gasto.

Una pyme que revisa si puede contratar.

Un trabajador que deja de comprar algo que antes podía pagar.

No todos enfrentan la misma situación y no todos los sectores económicos evolucionan igual.

Pero el deterioro de la demanda en los indicadores relevados no debería quedar oculto detrás de los enfrentamientos partidarios.

La economía no se recupera porque un dirigente gane una discusión. Se recupera cuando mejoran las condiciones reales para producir, trabajar, invertir y consumir.

🦫 REFLEXIÓN CAPIBARA: EL PROBLEMA NO ES QUE COMAN PIZZA, SINO QUIÉN PAGA LA CUENTA

La política tiene derecho a negociar.

Los gobernadores tienen derecho a defender sus provincias.

El presidente tiene derecho a impulsar su programa.

La oposición tiene derecho a construir una alternativa.

Y los partidos necesitan organizarse para competir.

Pero ninguno tiene derecho a utilizar esas actividades como excusa para evitar rendir cuentas por sus responsabilidades actuales.

Milei debe responder por la política económica nacional.

Kicillof debe responder por la administración bonaerense.

Los gobernadores deben responder por sus presupuestos y decisiones.

Los intendentes deben responder por sus municipios.

Y los legisladores deben explicar qué intereses representan cuando votan.

No todos tienen las mismas competencias ni la misma capacidad de decisión.

Por eso, tampoco corresponde repartir responsabilidades en partes iguales sin examinar los hechos.

La metáfora de la pizza sirve para hacer una pregunta, no para reemplazar las pruebas.

Porque mientras la dirigencia discute las porciones de poder de 2027, los datos muestran que muchos consumidores están restringiendo sus compras.

Y quizá la pregunta más incómoda no sea quién se llevará la porción más grande.

Sino esta:

¿POR QUÉ LA POLÍTICA YA ESTÁ ORGANIZANDO EL BANQUETE DE 2027 CUANDO TODAVÍA TIENE QUE EXPLICAR LOS RESULTADOS DE 2026?

Al final, cada dirigente puede tener su propia receta.

Pero todos deberían mostrar los ingredientes, los costos y los resultados.

PORQUE LA PIZZA DEL PODER SE REPARTE ENTRE LOS DIRIGENTES. LA CUENTA DE GOBERNAR LA PAGAN LOS ARGENTINOS.

 

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