Mar del Plata bajo el agua: evacuados, asistencia limitada y una crisis que vuelve a repetirse
Redacción loguea2 · Publicada 31/03/2026 20:53 · Actualizada 28/08/2026 06:04

El último temporal que azotó la ciudad de Mar del Plata dejó al descubierto una realidad que se repite con cada lluvia intensa: calles inundadas, viviendas anegadas y familias obligadas a abandonar sus hogares.
Los sectores más afectados se registraron en la periferia, zonas cercanas al puerto y barrios vulnerables, donde el agua avanzó rápidamente, superando la capacidad de drenaje y colapsando los sistemas existentes.
“Barrios enteros fueron evacuados”, indicaron fuentes locales, mientras que muchas familias debieron trasladarse a escuelas, hospitales o centros de asistencia. Sin embargo, no todos optaron por abandonar sus viviendas: el temor a robos llevó a numerosos vecinos a permanecer en sus casas, incluso en condiciones críticas.
Asistencia y organización vecinal
En medio de la emergencia, la respuesta estatal fue percibida como limitada. En varios puntos de la ciudad, la ayuda comenzó a surgir principalmente desde la propia comunidad.
Vecinos organizados impulsaron ollas populares, asistencia solidaria y redes de contención para quienes lo perdieron todo o quedaron aislados por el agua. Este tipo de respuesta comunitaria, aunque clave en la emergencia, también expone la fragilidad del sistema de asistencia ante eventos de este tipo.
Una crisis que se repite
Más allá del impacto inmediato, el fenómeno vuelve a poner en discusión un problema estructural: la falta de obras de drenaje pluvial adecuadas.
Especialistas y referentes barriales coinciden en que este tipo de situaciones no solo son previsibles, sino también evitables. La ausencia de infraestructura acorde al crecimiento urbano y a la intensidad de los fenómenos climáticos agrava el escenario en cada tormenta.
“La ciudad queda bajo el agua”, describen vecinos, señalando una problemática que golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables.
Las inundaciones no solo afectan viviendas. También interrumpen la actividad económica, el acceso a servicios básicos y la vida cotidiana de miles de personas.
En un contexto de dificultades económicas, cada evento climático extremo profundiza la situación de familias que ya se encontraban en condiciones de vulnerabilidad.
Lo ocurrido en Mar del Plata no es un hecho aislado, sino parte de una dinámica que se repite con cada temporal. La emergencia pasa, el agua baja, pero las consecuencias —y las deudas estructurales— permanecen
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